Geoenabling: tecnología geográfica y toma de decisiones

Cuando queremos analizar, organizar, compartir información, solemos hacerlo a partir de tres grandes preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Cuándo ha pasado? ¿Donde ha pasado?

De aquí se desprende que poder clasificar, ordenar, filtrar, visualizar, agregar la información según estos parámetros, es una necesidad ineludible para cualquier organización que quiera tomar decisiones basadas en datos.

Hemos visto un ejemplo últimamente con los mobillity reports de Google. Clasificando el volumen de geolocalizaciones según el tipo de lugar (trabajo, hogares, tiendas y comercios, estaciones de transporte público, parques...), se elaboran informes que comparan la afluencia de cada día de la semana con una semana tipo anterior a la pandemia. Semana a semana y ciudad a ciudad, hace un año que Google publica estos informes que monitorizan la evolución de la movilidad durante la pandemia.

Otro caso, es la información de tráfico en tiempo real de TomTom, que utilizamos en nuestra plataforma Cercalia. Analizando la velocidad a la que se desplazan diversos dispositivos emisores y calculando en qué tramo de la red viaria se encuentran, se comparan estos datos con aquellos datos almacenados en un tramo concreto, para así deducir el tiempo de paso actual e informar de si es habitual o no. La información que se genera se puede utilizar para calcular itinerarios o hacer estimaciones de tiempos de llegada.

Son solo dos ejemplos en los que el análisis geográfico de la información aporta un valor añadido que va más allá de verla sobre un mapa. En estos casos se ha generado una información nueva que se convierte en relevante a la hora de tomar decisiones.

El Geoenabling es un concepto que va precisamente de esto: hacer posible que nuestros sistemas sean capaces de trabajar con el componente espacial que es inherente a cualquier información. En definitiva, se trata de ir más allá de preparar mapas, es necesario capacitarnos para analizar nuestros datos geográficamente.

En el mundo de la iniciativa privada esto se está haciendo. Capturando la información de geolocalización que los consumidores suministramos de forma masiva, se ofrece a cambio un mejor servicio. Las grandes tecnológicas americanas son conscientes y lo utilizan hasta el punto de crearse su propio mapa mundial, con detalle de dirección, para analizar todo este enorme volumen de información. Pero, ¿qué hay de las administraciones europeas? ¿Qué hay de nuestros gobiernos?

En general, las administraciones producen series cartográficas tradicionales, con sus institutos cartográficos, y tienen sistemas de información geográfica temáticos, para poder trabajar en determinadas áreas como el urbanismo, las infraestructuras o el medio ambiente.

Pero falta el convencimiento que la tecnología y la información geográfica son una infraestructura básica de gobierno. Que tiene que ser una infraestructura transversal liderada por alguien con visión ámplia, capaz de ofrecer un conjunto de información y servicio que potencie y añada capacidad geográfica al resto de sistemas de información de toda la organización.

El momento actual de la Unión Europea ofrece dos grandes oportunidades que pueden ayudar a superar esta ausencia. Por un lado, el proyecto GAIA-X tiene el objetivo de definir la infraestructura de datos del futuro; por otro, los fondos de recuperación, ayudaran a financiar proyectos transformadores en el ámbito de la digitalización de las administraciones. ¿Lo aprovechamos?

Francesc Varela, CEO